El problema
«Tengo manchas que vuelven y las cremas ya no me parecen suficientes.»
Bajo la palabra «mancha» se agrupan problemas muy distintos:
- léntigos solares;
- fotoenvejecimiento;
- melasma;
- hiperpigmentación postinflamatoria, la que queda después de una inflamación de la piel;
- queratosis seborreicas;
- poiquilodermia de Civatte, que combina pigmento y vasos;
- lesiones pigmentadas que hay que estudiar, como los nevus.
Cada una tiene un origen, una profundidad y un comportamiento diferentes, y no todas deben tratarse igual. Algunas ni siquiera deben tratarse con láser.
Diagnóstico
Antes de eliminar una mancha hay que saber qué es. Y después, dónde está el pigmento.
Nuestro orden de trabajo es siempre el mismo: mancha → diagnóstico → profundidad y componente → tratamiento.
En la valoración estudiamos:
- la evaluación clínica de la mancha y de la piel que la rodea;
- la dermatoscopia;
- la profundidad del pigmento;
- tu fototipo;
- si existe un componente vascular;
- si hay alguna lesión sospechosa que descartar.
Lesiones que no tratamos con láser
Si una lesión pigmentada genera dudas diagnósticas o necesita estudio histológico, no la tratamos con láser. La ruta es dermatoscopia y, cuando corresponde, biopsia o extirpación. No destruimos con fines estéticos una lesión sin diagnóstico. Si la valoración lo requiere, el estudio continúa dentro de nuestra área de oncología cutánea.
Qué hacemos
Elegimos la herramienta según el tipo de mancha y la profundidad del pigmento.
Léntigos solares
- IPL cuando son múltiples o hay un campo difuso.
- Láser de picosegundos de 532 nm para los léntigos focales.
- Láser CO₂ cuando hay un componente epidérmico o de textura. Si el problema es una piel con fotoenvejecimiento más amplio, lo valoramos dentro de un resurfacing con láser CO₂.
En HEIRA consideramos la combinación de IPL y láser de picosegundos nuestra mejor combinación para tratar léntigos y fotoenvejecimiento. La IPL permite trabajar el campo de daño solar y los picosegundos tratar el pigmento de forma focal. Ajustamos el plan al diagnóstico y a los componentes de cada piel.
Melasma
El melasma es una enfermedad crónica y recidivante, y requiere un enfoque distinto al de los léntigos solares. Damos un papel central a la fotoprotección y al tratamiento médico, tanto tópico como oral, elegido según cada paciente y siempre bajo supervisión médica. Los láseres se incorporan al plan médico para tratar los componentes del melasma.
Según el caso, combinamos:
- láser de picosegundos de haz completo (full beam), en picotoning;
- láser de picosegundos fraccionado;
- láser de tulio;
- láser fraccionado no ablativo;
- láser de alejandrita;
- IPL en casos concretos.
El mantenimiento y el tratamiento médico siguen siendo importantes tras la mejoría. El melasma puede reaparecer, y el plan se ajusta a su evolución.
Hiperpigmentación postinflamatoria
La tratamos principalmente con láser de picosegundos, en modo de haz completo (full beam) o fraccionado. Prestamos especial atención al fototipo, porque un tratamiento inadecuado puede provocar una nueva hiperpigmentación.
Poiquilodermia de Civatte
Tratamos sus dos componentes, el pigmentario y el vascular, lo que puede requerir combinar IPL, láser vascular y picosegundos.
Cuidado de la piel
La cosmética despigmentante acompaña al tratamiento y, cuando corresponde, incorporamos vitamina C en una fase posterior. La adaptamos a cada piel en la consulta.
Tecnología
Trabajamos con IPL Stellar M22, láseres vasculares (KTP 532 nm, alejandrita 755 nm y Nd:YAG 1064 nm) y láser de picosegundos de 532 nm y 1064 nm, en modo de haz completo o fraccionado con LIOB.
Por qué combinamos
Muchas pieles no tienen una sola mancha, sino varios componentes a la vez: pigmento a distintas profundidades, vasos, daño solar o cambios de textura. Cada tecnología actúa sobre uno de ellos.
- En la poiquilodermia de Civatte, el pigmento y los vasos se tratan con herramientas distintas.
- En el melasma con componente vascular, añadimos tratamiento vascular.
- En los léntigos con un componente epidérmico o de textura, puede sumarse el CO₂.
Por eso una misma sesión puede necesitar dos o tres láseres. Solo combinamos cuando cada técnica corrige un componente distinto.
La ciencia
El pigmento puede estar a distintas profundidades de la piel, y esa profundidad condiciona qué tecnología elegimos. Por eso localizar el pigmento es tan importante como identificar la mancha.
Piel dañada por el sol
Existen estudios que muestran que determinados procedimientos de resurfacing en piel con daño solar crónico pueden reducir las queratosis actínicas y los fibroblastos senescentes, restaurar la señalización IGF-1, mejorar la respuesta de la piel frente a la radiación ultravioleta y disminuir la aparición de determinados cánceres de piel queratinocíticos en las zonas tratadas. Lo explicamos con más detalle en la página de resurfacing con láser CO₂.
No debe entenderse como una forma de prevenir el cáncer. No sustituye la fotoprotección, el seguimiento dermatológico ni el tratamiento específico de una lesión sospechosa.
Resultados y límites
Nos comprometemos con los medios, no con un resultado concreto.
- El melasma es crónico y recidivante: podemos mejorarlo, pero no prometemos eliminarlo de forma definitiva, y la fotoprotección y el tratamiento médico siguen siendo necesarios.
- Una lesión pigmentada con dudas diagnósticas no se trata con láser: primero se estudia.
- Si tus manchas forman parte de un fotoenvejecimiento más amplio, con arrugas o cambios de textura, puede que necesites un enfoque más amplio que el tratamiento de cada mancha. Te lo explicaremos en la valoración.
Riesgos
El riesgo más relevante al tratar manchas es provocar una nueva hiperpigmentación postinflamatoria. Depende sobre todo del fototipo, y por eso lo valoramos antes de elegir la técnica y sus parámetros.
El otro riesgo que evitamos de forma sistemática es tratar una lesión sin diagnóstico: destruir con láser una lesión pigmentada que necesitaba un estudio histológico. Por eso no tratamos una mancha si no sabemos qué es.
No realizamos un procedimiento si no sabemos prevenir, reconocer y tratar sus posibles complicaciones.






