Rosácea

¿Qué es la rosácea?

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que generalmente afecta la cara, caracterizada por eritema facial (enrojecimiento de la piel de la cara), telangiectasia (pequeños vasos sanguíneos visibles), pápulas y pústulas. En etapas avanzadas, puede observarse rinofima debido al engrosamiento dermoepidérmico, que consiste en un aumento de la piel y glándulas sebáceas de la nariz. La patogénesis de la rosácea es multifactorial, implicando componentes genéticos, alteraciones vasculares y dérmicas, factores ambientales, y posiblemente la presencia de Demodex folliculorum (un ácaro) y microorganismos como Helicobacter pylori. La rosácea también puede afectar al área periocular, causando frecuentemente blefaritis y orzuelos.

Yendo un paso más hacia el presente, hablamos de la «disfunción rosaceiforme facial», que hace referencia a un cuadro clínico que afecta a la glándula sebácea, pudiendo presentar características de rosácea clásica que se pueden solapar con lesiones de acné. Y donde la alteración que predomina inicialmente es la microinflamación cutánea, el paso previo al desarrollo de lesiones típicas de rosácea y acné, y que se mantendrá durante toda la evolución del paciente salvo que lo tratemos.
Todo ello, justifica generalmente lo que conocemos como piel sensible, o sensibilidad cutánea. No es más que una hiperreactividad de la piel ante estímulos externos o internos que en individuos normales no generan una respuesta inflamatoria significativa, y que precisamente se justifica por esa microinflamación.